A bordo de la imaginación: ¡Iceberg por proa!

La imaginación es esa amiga que se presenta en tu casa sin avisar. Es quien hace que veas una ardilla voladora en la mancha que tiene tu perro en el pecho, o que decidas coger otra patata en último momento porque la que tienes entre tus manos tiene una extraña mueca en su rostro.

Es esa vecina que oye fiesta en el piso de al lado y se acerca con un par de birras bien fresquitas, a ver que se cuece. Es espontánea, inocente y libre.

Sin embargo, como toda historia, esta también tiene a su villana, camuflada entre el público como un invitada veterana que no siempre pone las cosas fáciles. En plena bienvenida, ametrallará con inquina a la recién llegada con preguntas de todo tipo: ¿No están demasiado frías? ¿Por qué dos y no tres? ¿Es una buena marca? ¿No habría sido mejor en botellas de cristal en lugar de latas?

La vecina, segura de sí misma segundos antes, dará rienda suelta a sus inseguridades y paso a sus sombras. Se recriminará haber traído dos birras en lugar de tres y se castigará porque están demasiado frías. En lugar de ofrecerlas, las acercará a su pecho con recelo, avergonzada y expuesta. Se preguntará si la calidad de la marca es suficiente. Incluso si no ha sido poco premeditado presentarse con algo que no sabía si iba a gustar.

La ardilla voladora y la patata que no quería ser guisada le ayudarán a ver que lo que tiene delante no es otra cosa que esa vieja conocida llamada autocrítica. Una severa juez que sostiene los dardos con sus afilados dedos, buscando el mejor ángulo para hacer diana. Lo primero de todo es preguntarnos desde dónde nos habla: ¿Desde el miedo? ¿Desde el raciocinio? ¿Desde la comparación?

Y,sobre todo: ¿Con qué finalidad?

Sí es la de empequeñecernos, hemos de tener en cuenta que lo que tenemos delante es un iceberg, uno de los tantos obstáculos que se encuentran en ese oleaje llamado proceso creativo.
Precisamente por eso tenemos que estar bien despiertos, y entender que, si no conseguimos girar el barco a tiempo, siempre estaremos a tiempo de hacerlo volar. Porque, ¿en qué otro lugar iba a ser posible que a bordo de la imaginación?

1 comentario en “A bordo de la imaginación: ¡Iceberg por proa!”

  1. A veces somos demasiado autoexigentes con nosotros mismos, impidiendo esto, que las cosas fluyan , con mas sencillez …
    La inseguridad, tb.es un obstaculo en el camino,..que en muchas ocasiones, no nos deja avanzar, o nos hace tomar otro camino, o cuestionar muchas decisiones…
    …pero y «SI» por el contrario, fluimos, sin cuestionar tanto??dejando que nuestra intuicion también nos guie??
    Mel convierte, el iceberg en un » cubito de hielo» 🙏💓

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